jueves, 7 de mayo de 2009

Mínimo para sobrevivir…


Desde la tribuna de DANIEL RAVENTÓS en El País, el artículo “Un mínimo para sobrevivir en tiempos de crisis”, informa, que se creó el pasado 28 de abril, una subcomisión en el Parlamento español para estudiar las posibilidades de implantación de la renta básica (RB) en el Reino de España.

En principio, no me ha sorprendido la esencia de la noticia, si bien, desconocía la creación de la subcomisión y las propuestas de la organización RED.

En verdad, no tenía la más mínima referencia, aunque, siempre he estado seguro que, en cualquier otro lugar por cualquier persona, esta idea o parecido, se estaba diseñando.

Esto confirma, una vez más, que nada nuevo o parecido existe bajo el sol en lo esencial, que no haya sido planteado.

A priori, sin entrar siquiera a analizar la esencia, la incitación de la noticia, me ha llevado a incorporar el link directo en posición privilegiada en mi blog y el breve presente comentario.

En días sucesivos, analizaré en profundidad los contenidos de la Organización RED, y confirmaré los indicios que han alterado mi espíritu.

De momento puedo señalar, lo parecido de la propuesta con mis planteamientos desde el año 1977, en que realicé los primeros estudios al respecto, sobre la evolución y proyección del PIB mundial para la siguiente década y la imposibilidad de que las rentas de los países menos favorecidos pudieran alcanzar nunca, ni siquiera a los del medios, ni aún en el caso de que los de mayores rentas se paralizaran. No recuerdo exactamente, pero a mediados del año 1977 en cartas al Director de El País, publicaron una parte de mi reflexión y estudio. Seguro se puede ver en las Hemerotecas, que dicho sea de paso, me gustaría recuperar para mi recuerdo y archivo.

En aquellas fechas tempranas, 1977, diseñé parecido, en la esencia de la noticia, una moneda universal con valor equivalente a la unidad de tiempo y la asignación directa a los ciudadanos por parte de los estados, de los importes necesarios para atender necesidades esenciales, y añadí a la idea, que los importes no gastados al finalizar el año natural, se amortizarían automáticamente, empezando el nuevo año con las asignaciones que procedieran.

Curiosamente, un año después, 1978, tuve conocimiento de que en EEUU, una persona había iniciado parecido, la actividad con una moneda de tiempo. Poco a poco, en el tiempo transcurrido, se han ido implantando Bancos de Tiempo en multitud de países, en especial en Gran Bretaña a partir de mediados de los 80 y aquí, en Cataluña de manera especial fue la pionera, progresando muy despacio y con multitud de carencias en el resto de España.

Esperemos que la subcomisión llegue a alguna conclusión positiva y la iniciativa prospere con el mayor apoyo y difusión posible.

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